Esta Ley iguala derechos y suma oportunidades a muchos niños

Esta Ley iguala derechos y suma oportunidades a muchos niños

 Se aprobó en el Senado la Ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. Gabriela Mestelán, diputada por Encuentro Ciudadano, dio su punto de vista sobre el tema considerando que esta nueva Ley tiende a igualar derechos, a achicar la brecha de desigualdad y la discriminación.

           Considero que todo lo que tienda a igualar derechos, a achicar la brecha de desigualdad, la discriminación y esta herida tan profunda que tenemos, que es la desproporción en el mundo, contribuye a generar condiciones más humanas.

Otra mirada sobre los estereotipos

            Lo que es natural  en la condición humana son los rasgos femeninos y masculinos , pero en tanto rasgos que están presente en varones y mujeres. Hay rasgos que la cultura ha convertido en estereotipos del ser varón o mujer y que  la convivencia social y las experiencias de vínculos nos permiten constatar que no son tan así, por ejemplo: se piensa que la mujer es maternal y suave  y que el hombre es fuerte e inteligente, sin embargo hay mujeres con una enorme  valentía y clara lucidez y  hay hombres tiernos e intuitivos. Esto significa que las categorías que se asignan a varones y mujeres y que han generado estereotipos evidentemente ya no son tales por lo tanto, me parece que es una manera de mirar este tema el pensar la vida en términos de rasgos humanos y que estos rasgos contienen lo femenino y masculino que se juega en cada persona.

Matrimonio y adopción

Por otra parte, considero que hay familia cuando hay una generación que decide hacerse responsable de otra y hay paternidad o maternidad cuando existe un vínculo que nutre.

Entiendo que la paternidad y la maternidad tienen que ver un acompañamiento entrañable y amoroso a la vida que crece en cada niño, en cada hijo, parido o adoptado, elegido o encontrado, pero niño siempre sujeto de derechos y de indiscutible prioridad.

            Desde ese contexto se debe permitir que la vida de cada niño, hijo de este tiempo y esta sociedad pueda ser amado y cuidado, pueda hacer experiencia de ser hijo en una trama vincular que lo  ayude a crecer y ser feliz.

  Así como la sociedad ha aceptado que un abuelo ejerza la paternidad respecto de su nieto o que una persona soltera puede adoptar una criatura. ¿Por qué pensar que dos personas del mismo sexo, que se aman y están dispuestas a brindar amor y que tienen también una familia en la cual esa criatura se va a incorporar, van a ser dañinas para un niño? Todo niño necesita para crecer justamente alguien que lo quiera, que lo nutra y que se haga responsable de él.

El debate

   El debate que se sió respecto al tema muestra que tenemos una sociedad dividida y muy heterogénea pero… “¡Qué interesante comprobar que  cuando se habla desde la conciencia y la convicción, se puede generar un debate con respeto, un debate con altura y un debate que nos deja pensando!.

Esta Ley iguala derechos y  suma   oportunidades  a tantos niños que en realidad, un poco por la burocracia de la justicia, un poco por no hacernos cargo, andan deambulando en la vida, mendigando afecto y atención, esperando un contexto vincular que les permita crecer, necesitando un contexto tan humano que les ayude  humanizar sus vidas.

Gabriela Mestelán

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