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¿Será la ira de Dios?

 

 

Isabel Pereira Pizani 

Queman la biblioteca de mi querida universidad de Oriente, un techo en la UCV se desploma abandonado, le intentan robar el nombre a AD con casi ochenta años de fundado y al más joven, Primero Justicia, quieren borrarlo del escenario político. Creen que Juan Requesens no existe o la memoria de Fernando Albán se ha borrado de nuestras mentes. Trato de descansar ante esta arremetida y vuelven los Heraldos Negros:

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé.

Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,

la resaca de todo lo sufrido

se empozara en el alma… Yo no sé”.

Parecen realmente azotes, golpes de la ira de Dios o quizás un sacudimiento para tomar conciencia de que hay muchas cosas por las cuales luchar. Veo el tuit de un querido amigo que representa la caída del techo en la UCV como la imagen de una universidad destruida. ¿Será esto verdad o es una provocación? Los ucevistas somos una de las comunidades más grandes de Venezuela, médicos, ingenieros, educadores, sociólogos, economistas, trabajadores sociales, historiadores, abogados, psicólogos, contadores, administradores, politólogos, químicos, físicos, biólogos, agrónomos, farmacéuticos, odontólogos, veterinarios, informáticos, geógrafos, filósofos, psicólogos, internacionalistas, literatos, artistas, deportistas. Somos más grande que los colectivos que quieren atropellarnos, que los socialistas que quieren cubanizarnos, que el régimen que quiere borrar la UCV de la historia de Venezuela y sustituirla por nada o por el esclavismo, la pobreza y la sumisión.

Empecemos por aceptar que han sido muy eficientes destruyendo la mayoría de las empresas, los medios de comunicación, las instituciones culturales, las instalaciones sanitarias, y todo lo que han puesto en su lista, hasta nuestras vidas.

Si la intención de destruir es cierta, hay muchos motivos para estar de pie o para empinarnos, como pedía el honorable maestro Luis Beltrán Prieto. Empezar por reconocer la autoría de todas las fechorías, ¿quiénes son?, ¿qué representan?, ¿son muchos o pocos?, ¿qué quieren poner en lugar de lo que destruyen? Las respuestas son obvias, no son muchos, es aquella verdad de nuestro querido padre Moreno, basta que existan en una comunidad diez malandros activos para que se califique a todos los vecinos como comunidad malandra. No son muchos, máximo 20% según los estadígrafos. ¿Qué quieren poner en lugar de la UCV, UDO, UCAB, LUZ, UC, Unimet, Unellez, UVM, UCLA, y todas las universidades e instituciones que existen en este país? La respuesta es cruel, pareciera que nada, ante cualquier evento de salud, importan carretas de médicos cubanos, rechazados en el mundo entero, o administradores de empresas que no saben manejar Internet, agrónomos pasmados ante la tecnología de nuestros hoy casi destruidos centrales azucareros y etc. En lugar de nuestras alma mater, engendran escuelas de tercera categoría que produzcan médicos que no saben inyectar. ¿Recuerda alguna propuesta de Cabello en Con el mazo dando para reconstruir el país?

Así las cosas, tenemos dos caminos, entregarnos y volvernos un rincón peor que Haití, caer en la autoflagelación y autoagresión. Vale luchar porque somos la mayoría, tenemos razón y poder moral. Nuestras instituciones son valiosas y pueden ser mejores. El TSJ actual es el peor tribunal de la historia jurídica de Venezuela, jueces borregos, mentirosos, de espaldas a lo que aspira el país, traidores a la democracia y a la verdad, enemigos del Estado de Derecho, como la nombrada presidenta del CNE, quien acusó a la Asamblea Nacional de algo que nunca probó, o su insólito presidente, con un expediente penal a cuestas.

Dejemos las fanfarronadas y construyamos una poderosa unidad, no hay nada más poderoso. Los adecos en una oportunidad ganaron elecciones con una tarjeta negra porque les negaron la blanca. Nadie vendrá en ayuda de facciones de la oposición democrática, si alguien pudiera venir es porque Venezuela ha rugido con una sola voz. Esta es la encrucijada. Veo a una gobernadora del Táchira valiente con su pueblo y a otros que la descalifican porque decidió tragarse la humillación de ir ante la seudoasamblea constituyente y no dejar solo a su pueblo.

Via El Nacional